agosto 30, 2020 | Blog Yuniq
Cada momento hacemos elecciones, por lo tanto, somos responsables de cómo transcurre nuestra vida. Hace algunos años, cuando descubrí este concepto, tardé algunos meses en internalizarlo. En un inicio tuve momentos de tristeza y de ira, me sentía una persona un poco “idiota” al darme cuenta cuántas malas decisiones tomaba con frecuencia en todos los ámbitos: laboral, sentimental y por supuesto, personal. ¿Cómo es posible que elija cosas para mí misma, que sé que no son buenas?
 
Transcurrió un tiempo antes de que pueda captar esta revelación. Quizás suene exagerado. Miro en retrospectiva y ahora puede ser hasta gracioso como las frases relacionadas con las decisiones me sonaban lindo, me hacían total sentido, me invitaban a hacer un cambio, las conocía desde la teoría y, acto seguido, hacía algo distinto a lo que en realidad quería hacer…
El “construirme a través de mis propias elecciones” no había calado hasta que llegó el momento adecuado y agradezco ese momento. Claro, como toda transformación, tuve que pasar un proceso personal de perdón. Previo a aceptarme, fue necesario perdonarme por aquellas malas decisiones que en su momento tomé y que ahora estoy segura de que fueron parte de mi vida y me ayudaron a crecer. Aún sigo trabajando en perdonarme algunas otras…
Cuando finalmente acepté que mi vida estaba forjada por mí misma, dejé de quejarme y comencé a conectarme conmigo, empecé a dirigir mis acciones hacia lo que yo quería y me apasionaba. No puedo mentir ni decir que logro esto en todos los aspectos ni todo el tiempo, pero es algo que intento hacer a diario. Ser consciente de mis decisiones. Ser observadora de mí misma y evitar culpar al ser de al lado o al ser supremo cuando las cosas no salen como esperaba.
Las elecciones están atadas al amor propio. A veces eliges cosas que no son buenas para ti porque no crees merecer lo bueno. Es un sentimiento inconsciente, pero que está ahí y es motivo de muchas charlas y reflexiones. Puede requerir toda una vida de trabajo personal.
En este proceso también descubrí que algunas decisiones son aparentemente grandes y otras aparentemente pequeñas. Recalco el aparentemente dado que cuando tomas conciencia te das cuenta que a partir de esas decisiones que parecen chiquitas, se dan grandes cambios. Fue entonces cuando decidí demostrarme mi amor con pequeñas acciones. Unas de esas relacionadas a cuidar mi cuerpo.
No se trata solo de verme bien, se trata de encontrar un balance… el bien-estar. Cuando la salud viene desde adentro, nuestra belleza es irradiante. Cuando me cuido a mí misma, me doy tiempo para honrarme con mis elecciones diarias de estilo de vida, pensamientos, ejercicio, alimentos, …